Las empresas mineras dicen “su verdad” respecto a la actividad . Conocer al enemigo y su pensamiento es un deber táctico.


El pasado jueves geólogos del Grupo de Empresas Mineras Exploradoras de la República Argentina (GEMERA), realizaron una disertación en el auditorio del Museo Egidio Feruglio bajo el lema “Minería, desarrollo social y construcción de diálogos para el bienestar general”. La charla contó con al participación del presidente de la asociación el doctor Julio Ríos Gómez, el filósofo Alejandro Rozitchner y el geólogo Mario Hernández. Durante mas de tres horas y media, los especialistas disertaron exponiendo los beneficios de lo que denominaron la “nueva minería”, como una alternativa posible no solo en términos económicos, sino también ambientales. Por su parte Rozitchner brindó una particular explicación de porqué históricamente la sociedad se opone a la minería, asegurando que se debe a un “amor al fracaso”, sin pensar las situaciones de manera objetiva. El filósofo planteó como punta de partida para un nuevo análisis, el “fin del melodrama de la contaminación”, asegurando que desde el punto de vista social, la oposición a la minera proviene de una falta de compromiso para con lo que se quiere por parte de los actores sociales. “Se quiere riqueza para todos y ya, pero sin bancarse los resultados. Se quiere riqueza sin contaminar y eso no existe”, vociferó Rozitchner.

Comunicación
Ríos Gómez, aseguró que es preciso romper con “ciertos mitos ambientalistas”, enfatizando además que “nunca se ha podido comprobar” efectos de contaminación ambiental luego de un proceso de explotación mineral.
“Ha habido muchas denuncias mediáticas pero ninguna se ha comprobado. Hay que decir que de todas las minas que en este momento hay en explotación en la Argentina, no se ha comprobado que ninguna contamine (sic)”, indicó el geólogo.
El “NO a la Mina” de Esquel, la falta de comunicación por parte de las empresas para con al comunidad en que se comenzará a explorar, y la cuestión ambiental, fueron los temas de mayor debate en los cuales el publico marcó su postura.
Con respecto al proyecto cordillerano, los especialistas aseguraron que hubo un “mal manejo” de los empresarios mineros, puesto que nos sólo no se comunicó a la sociedad lo que se esperaba hacer, sino que además no se permitió su participación y acceso a los estudios de impacto ambiental, reconociendo que “hay lugares donde no se han hecho las cosas bien”.
Para Ríos Gómez, es fundamental que este tipo de procesos se desarrollen con el acompañamiento social, abogando para ellos una comunicación fluida, pero en manos de gente idónea. Así el geólogo desestimó las campañas de organizaciones ambientalistas que, según dijo, “ponen a opinar a gente que no sabe del tema”.
“Las empresas que forman parte de GEMERA -dentro de ella está Pan American Silver- como partícipe del proyecto Navidad, saben claramente que nosotros tenemos las puertas abiertas para que la comunidad conozca todos los proyectos. Pero para hablar de minería es necesario que se consulte a gente que sabe, no artistas, cineastas o demás personajes que pueden ser muy carismáticos, pero que no tiene idea de lo que es la nueva minería”, enfatizó.
En ese sentido, aseguró que parte de la dinámica con que se desarrolla la “nueva minería” es incluyendo a la sociedad como agente contralor de los procesos que se realizan, capacitándolos “para que ellos mismos aprendan a tomar las muestras, y puedan cerciorarse de cómo es el impacto ambiental”.

Recursos y necesidades
Otros de los temas que atravesaron la disertación fue el uso de agua para el desarrollo de los procesos y la utilización de sustancias tóxicas con alto impacto ambiental.
En este sentido los especialistas trazaron una comparación del uso de agua para la exploración y explotación minera, y para el desarrollo de otras actividades como la agricultura o ganadería, y la diferencia de rentabilidad entre una actividad y la otra.
“Nosotros comparamos con la cantidad de litros que se requieren para regar cultivos por ejemplo, en estos lugares pauperizados de la Argentina, cuando no se dispone de un caudal de río importante como en otros lados, ni una buena fertilidad del suelo”, detalló indicando que “con respecto a la agricultura industrial, ocupamos una infinitésima parte. Por ejemplo en San Juan, solo utilizamos el 0,9%, en todos los proyectos mineros que están trabajando o por trabajarse. El resto, se lo lleva la actividad agrícola y ellos no reciclan esa agua”.
En esa misma línea, Ríos Gómez aseguró que la nueva megaminería, a diferencia de otras actividades productivas, se caracteriza por el reciclado constante de vital recurso, por lo cual la utilización hídrica no debería representar una preocupación para los habitantes.
“Nosotros cuando hacemos los pedidos de agua, es lo máximo que solicitamos, pero estamos constantemente reciclando porque necesitamos reutilizar esa agua. No es que todas las veces usamos esos millones de litros como se dice por allí”, aseguró.
Con respecto a la utilización de sustancias toxicas, el geólogo aseguró que no siempre se manipula cianuro o ácido sulfúrico, y que “en su mayoría” se trata de insumos biodegradables, relativizando su potencial peligro de contaminación ambiental.
Concretamente sobre el proyecto Navidad, aseguró que es muy posible la utilización de cianuro en sistemas mixtos para el desarrollo de las diferentes etapas.
“El proyecto Navidad todavía no está definido, pero seguramente va a llevar sistemas mixtos. Va a desarrollar flotación por ejemplo en algún sector de obtención, y eso usa sustancias biodegradables. A lo mejor en algún sector que aun no conozco bien, deberá usar alguna mezcla con cianuro, pero en su mayoría son sustancias biodegradables”, explicó el catedrático, asegurando además que la megaminería que proponen, no utiliza “cianuro líquido, sino sólido que es una sustancia controlable, que además es un costo para la empresa minera, y por lo tanto de alguna manera tiene que recuperarlo y no darse el lujo de perderlo”.

Rentabilidad
Sin dudas, otros de los puntos álgidos de debate fue la rentabilidad de la producción, concepto que además fue eje de desarrollo de las disertaciones de los geólogos.
Ríos Gómez reconoció que primeramente y mas allá de cualquier análisis, hay que tener en claro que la minería es un negocio, que requiere de gran inversión, y que además genera importantes ganancias sobre todo para la empresa que explota los recursos.
Sin embargo aseguró que las empresas nucleadas en GEMERA poseen una erogación importante en conceptos de impuestos y regalías a los gobiernos provinciales de las minas en producción.
“Hay que tener muy en claro que esto es un negocio e indudablemente que se quiere tener una rentabilidad. Pero hoy hay leyes en la Argentina que imponen que más del 50% se pague en impuestos. A nosotros se nos reprochan las regalías, diciendo que es del 3%, que la minería no deja nada, pero nadie dice del 52% de los impuestos que se llevan, y de eso el 49% va a otros lados, es decir no queda en la provincia”, enfatizó.
Así mismo el presidente de GEMERA aseveró que “serán los políticos de turno, los funcionarios provinciales los que sabrán como armar eso, eso no nos corresponde a nosotros. No es que pagamos el 3%, sino que pagamos el 52% en impuestos, tributos, mas el 38% en costos que a su vez al pagar empresas proveedoras, salarios, energía, combustibles y también estamos pagando mas impuestos. Entonces es todo una cadena que se genera y la rentabilidad de un proyecto minero en Argentina está entre el 10 o 12% de lo que se produce”.

Aseguran que los campos no perderían productividad luego de la explotación minera
En diálogo con El Diario, Julio Ríos Gómez Presidente de GEMERA, aseguró que la nueva megaminería desarrolla programas de explotación que tras culminar el proceso de extracción, reestructuran el ecosistema para dejarlo lo menos alterado posible.
Por eso, según explicó el geólogo, tras la extracción de minerales, los campos pueden seguir desarrollando actividades ganaderas o agrícolas.
“Posterior al cierre de la mina, estamos obligados por ley a hacer un continuo monitoreo de todo lo que puede quedar como residuo. Hay muchos ejemplos de la minería actual que demuestran que es posible recomponer muchos sectores”, indicó, enfatizando además que parte de las funciones para la “restructuración del ecosistema natural” es buscar pasturas que se adapten a las condiciones post minería.
“Tenemos que buscar pasturas naturales o especiales, que permitan desarrollarse en esas condiciones de salinidad, de desertificación o de falta de agua. Así y bajo el control estricto logramos que se desarrollen producciones ganaderas e incluso agrícolas, luego de que extrajimos el mineral”, explicó Ríos Gómez.

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