Unión Europea rechaza maderas ilegales

Previsiblemente en otoño se aprobará una prohibición para la importación de madera ilegal y sus derivados. Los ecologistas lo ven como un triunfo. ¿Qué significa ilegal y qué alcance tiene el veto?
Después de años de lucha por poner freno a la introducción de madera ilegal y sus productos derivados en mercado europeo, la Comisión y el Parlamento Europeos se han puesto de acuerdo y han puesto en marcha su prohibición. El reglamento –con carácter obligatorio y válido para los 27 países miembros- tendrá todavía que ser aprobado por el Consejo de ministros de la UE, en octubre.


El reglamento es celebrado como un parte aguas en la lucha por la protección de las zonas forestales por organizaciones ecologistas como el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) ; de “aporte europeo a la protección de los bosques a nivel mundial”, lo califica Nina Griesshammer, experta del WWF. Según la organización ecologista, entre 16 y 19 por ciento de las importaciones de madera y derivados en toda la Unión Europea provienen de fuentes ilegales.
“Dado que son fuentes irregulares, no existen estadísticas fiables al respecto”, dice a DW-WORLD Filip DeJager, presidente de CEI-Bois, la Corporación Europea de Industriales de la Madera, en cuya opinión este volumen está siendo exagerado. Un indicador más de la poca fiabilidad de las cifras, dice DeJager, “la Unión Europea en gran medida puede autoabastecerse “. CEI-Bois representa los intereses de 380.000 empresas que generan unos 270 mil millones de euros al año y emplean a unos 3 millones de personas en todo el ámbito de la UE.
Con todo, la industria maderera europea se encuentra en crisis: el consumo interno ha bajado, la madera en la construcción es suplantada por otros materiales. A la producción en suelo europeo se opone la competencia desleal que suponen los precios más bajos de las maderas ilegales.
Estudios a los que hacen referencia tanto las declaraciones de WWF como de la ecologista Greenpeace, no obstante, hablan de un alto consumo de maderas, sobre todo tropicales, provenientes de Indonesia. Por otro lado, el camino de los productos derivados de la madera que proviene de China – el consumidor número uno a nivel mundial de maderas de origen no certificado- inunda el mercado europeo. Y nadie pregunta de dónde proviene la madera base; de “lavado de madera” habla Greenpeace.

¿Qué es madera ilegal?
La tala de árboles y el comercio con la madera es ilegal cuando en su recolección, en su transporte, en la compra o en la venta se viole leyes nacionales o internacionales. Así, por ejemplo, la tala misma puede ser ilegal cuando los derechos o permisos no han sido adquiridos de manera limpia; cuando la tala tiene lugar en zonas protegidas o tiene lugar con métodos no aceptados o cuando el volumen de tala supera lo estipulado en cada país.
“Lo que el reglamento –de aprobarse- logrará es asegurar que existe un marco legal que le asegura al consumidor que los productos de madera que entran al mercado europeo son legales”, explica DeJager. Para los industriales de la madera el reglamento tiene consecuencias, pues independientemente del país europeo en donde se encuentre, la primera empresa en poner ese producto en el mercado estará obligada a garantizar su legalidad.

Un consumo responsable
“Los Verdes han logrado mejorar la propuesta de ley hecha por la Comisión”, explica a la prensa Rebecca Harms, portavoz del bloque ecologista en el Parlamento Europeo. “Hemos logrado erradicar del mercado europeo la madera de tala ilegal. Y también conseguimos incluir en la ley un seguimiento claro de la venta secundaria”, explica subrayando la incidencia de este ley. “La Unión Europea, dado el tamaño de su mercado, puede ofrecer soluciones dando por lo menos un paso en dirección hacia la toma de responsabilidad en los efectos sociales y ecológicos del consumo. Los países en vías de desarrollo también se benefician de esta prohibición”, opina Harms, pues “por la tala y las exportaciones ilegales pierden millones de ingresos”.

¿Y legal qué es?
“Legal”, puntualiza, “se define como que en la obtención de la madera o producto en cuestión se han respetado las leyes del país de origen”. La serpiente, al parecer, se muerde la cola pues, ¿ si en un país está permitido talar la selva virgen, tanto la importación como la elaboración de esa manera es legal? “Sí”, responde DeJager. Por otro lado, “la idea de la Unión Europea no es decirle a los países cómo tienen que gerenciar sus bosques”, acota , “sólo puede regular su propio mercado. Los reglamentos internacionales corren por cuenta de la Organización Mundial del Comercio”. Cabe resaltar que en camino está también una reforma del Convenio Internacional de Maderas Tropicales.

Aplicar lineamientos internacionales
Por su parte, la FAO, la Organización para la Agricultura y la Alimentación, en una publicación de julio de 2010 establece criterios de un orden sostenible de áreas boscosas, de implementación voluntaria. 264 millones de hectáreas plantadas existen en el mundo; tres cuartas partes de ellas están dedicadas a fines productivos como la obtención de madera, de fibra, biocombustible y productos forestales no madereros. “Sólo un cuarto de las áreas plantadas en el mundo están destinadas a la protección: a la lucha contra la desertificación, la protección del suelo y el agua”, observa la FAO en su informe.
Lo dicho, los ecologistas sienten que este reglamento es un paso adelante, “es un éxito en la lucha por la protección del medio ambiente, pues un 20 % de las emisiones de CO2 se origina en la tala de bosques“, afirma la eurodiputada Harms. “La ley que regula el comercio de madera es importante para la protección global de los bosques”, concuerda Grieshammer.
Con todo, antes de su aprobación definitiva por el Consejo de Ministros de la UE, “habrá muchas discusiones con muchas organizaciones no gubernamentales que, con seguridad, insistirán en que determinados marcos legales sean implementados en los países de origen para que la legalidad sea clara”, afirma DeJager. “Es un proceso que va muy lento”, dice añadiendo que al final del mismo no estará un sello de certificación para el consumidor normal que quiera que su mesa haya sido construida con maderas de procedencia legal. El punto de este reglamento es la prohibición que deja en manos del importador, del comerciante, del industrial, “por igual en los 27 países de la UE, el garantizar un consumo responsable de la madera. Y eso es nuevo”, concluye.

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